En la Comunidad Autónoma de Andalucía, se ha consolidado un modelo de Desarrollo Rural basado en la implicación de la sociedad, el enfoque ascendente, la articulación territorial y el protagonismo de los Grupos de Desarrollo Rural, agentes de la dinamización y cambio de sus comarcas. Este modelo, inspirado en la metodología LEADER, ha sido puesto en práctica y fortalecido merced a la aplicación a lo largo de los últimos años de programas como el LEADER I, II y +, y el PRODER I y de Andalucía. Un modelo que ha conseguido que el 96% del territorio andaluz quede cubierto con programas de Desarrollo Rural. A principios de los ochenta encontramos las primeras referencias a este concepto en el propio Estatuto de Autonomía de Andalucía de 1981, que atribuye a la Comunidad Autónoma competencias, entre otras, sobre el “fomento de la calidad de vida del pueblo andaluz, mediante la protección de la naturaleza y el medio ambiente, y el desarrollo de los equipamientos sociales, con especial atención al medio rural”. Otro hecho fundamental es la homologación de los 50 Grupos de Desarrollo del territorio andaluz como entidades colaboradoras del gobierno andaluz para poner en marcha la política de Desarrollo Rural. Dando continuidad al Pacto por el Empleo y Desarrollo Económico de Andalucía, en 1999 se firmó el “Compromiso por el Mundo Rural”, que busca dar participación activa a los agentes económicos sociales en la política de desarrollo Rural. |